Por Ana María Carrano
La trayectoria del periodista español Paco Sancho es difícil de resumir. Ha dirigido, subdirigido y creado unos cuantos diarios en España y trabajado en otro montón de medios de Latinoamérica.
Aquí va un intento de sinopsis: fue Jefe de Redacción de La Gaceta del Norte y de Hoja del Lunes (de Bilbao); subdirector de Diario 16 (Madrid) y coordinador de los once periódicos regionales del Grupo 16. Ha participado en los proyectos de creación y renovación de diarios en España, Portugal, Brasil, República Dominicana y Venezuela. Por estas tierras intervino en el rediseño de dos de los diarios de la Cadena Capriles: El Mundo (1999) y Últimas Noticias (2002). Creador y editor del portal de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra; y autor del libro En el corazón del periódico (Editorial Eunsa, Pamplona, 2004).
En su blog “El rincón de Pacotto” se presenta como “persona, padre, periodista, profesor y, por tanto, incongruente”. Paconsulta, pacotillear, pacordarse, son los nombres de algunas de sus secciones. Como es uno de los ponentes del próximo Seminario Diseño de la Información 2010, (que se realizará en CorpBanca el 27 y 28 de julio bajo la organización de la Cadena Capriles con el apoyo con el apoyo la SND y de la Universidad Monteávila), fue contactado “paconversar” y “paconocer” los cambios del periodismo.
Usted ha trabajado en el relanzamiento de medios de comunicación europeos y latinoamericanos. ¿Qué diferencias ha encontrado en el modo de hacer periodismo?
No hay muchas diferencias. Por supuesto cada uno tiene sus características específicas, pero no solo entre países sino incluso entre ciudades del mismo país. Al final, como escribió David Randall, solo hay dos tipos de periodismo: el bueno y el malo, y ambos son universales. Tanto es así, que un alto porcentaje de problemas, inquietudes, aspiraciones y dificultades es común en medios europeos y americanos. Por ejemplo: problemas de organización, inquietudes por cómo llegar más y mejor a la audiencia, aspiraciones por convertirse en el medio de referencia de su mercado, o dificultades para entender y aprovechar el gran potencial que supone internet para cualquier medio de comunicación.
¿Qué elementos pueden predecir el éxito en el relanzamiento de un medio?
Fundamentalmente, la organización, y no solo de la Redacción, sino de todos los estamentos de la empresa. Me he encontrado con medios que han hecho un auténtico esfuerzo inversor en lo tecnológico pero que, sin embargo, han descuidado el factor humano, sin duda el principal capital de la empresa. Yo siempre digo que la primera reestructuración que hay que hacer es la mental porque, si no, el resto de medidas (integración de redacciones, reorganización editorial, equipos multitarea, etc.) no sirve de nada. En resumen, el éxito de un relanzamiento de un medio radica en que todas, absolutamente todas las personas que integran ese medio no solo acepten sino que además quieran hacerlo. El resto es cuestión de trabajo y entrenamiento.
¿Cuáles han sido las mayores dificultades que se ha encontrado a la hora de abordar este tipo de trabajo?
Por lo que le acabo de decir, entenderá que son las voluntades personales. Si en un medio el director lidera el cambio pero sus redactores son reacios, hay un serio problema; si los gerentes o directores generales de los departamentos (circulación, publicidad, recursos humanos) no colaboran, será difícil avanzar; si el presidente de la compañía quiere un relanzamiento pero la Redacción ve con temor cualquier reordenación, el trabajo se hace muy cuesta arriba. Le pondré dos ejemplos opuestos: un caso en Latinoamérica (que no citaré por razones obvias), donde presidente y director querían el relanzamiento, pero la mayoría de la Redacción, acomodada durante años a un trabajo rutinario, se negaba a secundar, eso sí, de forma disimulada, no colaborando. En el otro extremo se sitúa, y aquí sí puedo citar, el caso del diario Última Hora de Paraguay, donde desde el primero hasta el último de los integrantes de la plantilla creyeron en su futuro y hoy, después de meses de gran trabajo, se están convirtiendo en los líderes de su mercado. Ha sido uno de mis trabajos más satisfactorios.
Con la inmediatez informativa que ha derivado de las redes sociales, pareciera que ha quedado de lado la demanda de profundidad. ¿Qué tipo de periodismo vendrá?
Yo soy un defensor extremo de la profundidad y no creo que haya descendido la demanda. Por mis sondeos y mis investigaciones puedo decirle que cuando la profundidad merece la pena, el ciudadano le dedica buena parte de su tiempo. Ahora bien, si la presunta profundidad es en realidad un fuego de artificio, es normal que los usuarios huyan de la web. Pero precisamente por aquí irá mi intervención en Caracas: “No me lo digas antes, cuéntamelo mejor”.
¿Cómo considera que ha influido el periodismo ciudadano en la manera de contar historias?
Pues mire, igual que le acabo de decir que defiendo hasta el final el periodismo de profundidad, no creo para nada en el llamado periodismo ciudadano, si por tal se entiende que es el ciudadano el que aporta contenidos al medio. Esto es lo de siempre, es decir, que el ciudadano es una fuente que aporta datos al periodista, pero nunca podrá apurar una información como lo hace un profesional. Ahora tiene más medios, sí, porque además de llamar al medio puede enviar fotos y videos pero, insisto, eso no pasa de ser una fuente más. Mejor equipada, pero una fuente más. Para mí el periodismo ciudadano es el que desarrollan los profesionales de la información al servicio único y exclusivo de su comunidad, de sus vecinos, no de los poderes políticos y económicos, que por desgracia es también una práctica casi universal.
¿Qué nuevas narrativas se generan con el periodismo multimedia?
Hay un debate abierto, más académico que profesional, sobre el concepto de nuevas narrativas. A mí, personalmente, los nombres o las definiciones me importan más bien nada. Lo que está ocurriendo, gracias a los avances tecnológicos y de telecomunicaciones, es que el periodista tiene cada vez más y mejores herramientas para enviar su mensaje al receptor. En estos momentos el video sigue siendo el rey de internet, junto a infografía interactiva, y ya se están dando pasos en busca del video interactivo. Las Redacciones son un constante laboratorio de experimentación. La interactividad, cada vez más, se está imponiendo: ahora las retransmisiones en directo de un evento ya es normal que vayan acompañadas de los comentarios de los usuarios a través de su identidad en las redes sociales.
¿Hacia dónde debería reformularse el periodismo en papel?
Es el debate sempiterno. Yo vengo del papel, llevo tinta en las venas, y me duele más que a nadie ver periódicos languideciendo, indecisos y, si se me permite, hasta cobardes. Yo no creo para nada en la muerte del papel, pero está claro que una gran mayoría sigue sin reaccionar. Mi defensa apasionada del periodismo impreso pasa por el destierro definitivo de información caducada, de declaraciones interminables, de agenda pública llena de intereses creados y otras metástasis que arrastra desde hace demasiado tiempo. Cuando el periódico recupere lo que se espera de él, que es el análisis, el contexto y la profundidad, además de complementarse con la edición digital, entonces volveremos a ver su futuro.
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Entrevista publicada en Últimas Noticias el 12 de julio de 2010


July 13th, 2010 @ SDI
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