Ana María Carrano
Claudio Napolitano aprovechó “el receso” que le dejó el arreglo de un modelo durante una sesión fotográfica para responder la entrevista vía Skype. Con 25 años de trayectoria profesional en el medio publicitario, Napolitano –residenciado en Miami desde hace nueve años-, ha logrado reconocimientos en el mercado internacional.
Entre los más recientes está el premio en categoría retrato en Hasselblad Masters 2009-2010 (Dinamarca); el León de Cannes (2008); una nominación en la categoría de fotografía publicitaria en el International Color Awards (EEUU, 2009) y varios premios en el Festival del Caribe (FIAP).
En Venezuela ha acumulado unos 70 reconocimientos, entre los que destaca la Arepa de Oro, otorgado por el Círculo Creativo de Venezuela al mejor fotógrafo publicitario, en dos años consecutivos, 2007 y 2008.
¿Cuál es su apreciación sobre el poder de la imagen en publicidad?
El poder de la imagen fija contra la imagen en movimiento es muy grande. En una imagen fija a veces puedes narrar una cantidad de metamensajes y manejar conceptos debajo de esa imagen. Según códigos que uses, una imagen fija puede llegar ser más poderosa que una película completa.
¿De qué manera, a nivel práctico, pueden aprovecharse todas esas posibilidades para una marca? ¿Qué tanto se puede apalancar un producto mediante la fotografía?
Tienes varios factores. Desde la luz y los encuadres, a los arquetipos que puedes sugerir. Por ejemplo, hay estilos de iluminación que te describen cosas. Si iluminas desde abajo hacia arriba, pierdes la naturalidad de la luz. Como nuestra referencia natural de luz es el sol, las sombras van de arriba hacia abajo. Cuando viene desde abajo, el plano es más infernal.
El manejo de la sombras es muy importante porque dentro de la áreas de oscuridad de la imagen, el espectador proyecta su propia emoción. Allí es donde puedes jugar: en esa área de oscuridad. Lo que tú no enseñes es donde vas a abrir el espacio para que ese espectador proyecte su propia imagen. Allí es donde empieza es ciclo de intercambio de emoción.
¿Qué debería tener una imagen publicitaria?
Que transmita
¿Cómo se logra eso?
Robándole el alma a lo que se le esté sacando la foto. La técnica exacta no la sé; pero es ese momento donde se conecta el cerebro del fotógrafo a través del cerebro del modelo y por el huequito de las pupilas de los dos se conectan los dos cerebros.
¿Cómo ha cambiado la estética publicitaria?
Aunque hay una tendencia romántica en muchos fotógrafos que dicen que no hay nada como la foto en película en 35 milímetros (que hasta cierto punto es cierto), el nivel de perfección es tan grande con la imagen digital que ahora hay que jugar a las imperfecciones de antes y tratar de echar a perder todo un poco.
Se ha ido a una antiestática donde ya no importa que exista un balance perfecto en la imagen, más bien se juega a los errores. Ahora todo es más psicológico y más enfocado al concepto que esté trabajando esa marca.
Actualmente, cuando presentas escenas, ya no están tan acomodadas: si tienes un plato de comida, tratas que esté el pan mordido y que la cuchara esté usada. Que haya vida, porque estás narrando una historia.
¿Cómo es su proceso creativo en la puesta en escena?
Mucha conversación previa y mucho análisis del mercado: a quién se va hablar, de qué, y qué se quiere transmitir. Con base en eso, buscas los códigos visuales, la técnica de la luz y ves si se ajusta al estilo de uno. Allí hay que tener mucha sinceridad con quien te contrata y decirle si puedes o no transmitir eso.
El proceso luego es muy variado: dibujar, buscar referencias. Yo prefiero crear el espacio y la escenografía.
Cuando se trata de trabajo publicitario, no hay espacio para la improvisación. Tienes que hacer ver como si fuera improvisado. Aunque hay que jugar a imperfeccionar la imagen, el proceso de producción es algo sumamente elaborado. Yo creo que el secreto es la producción y la preproducción. Es lo que menos se aprecia y lo que menos se quiere pagar.
Su trayectoria ha estado dividida entre Venezuela y Estados Unidos. ¿Qué diferencias encuentra en el abordaje publicitario de ambos países?
Son dos mundos completamente diferentes. La publicidad en Venezuela en muy rápida, es muy de promoción y se le dedica muy poco tiempo a las campañas. Obviamente hay una cuestión de volúmenes y de tamaño de mercado. Mientras en Estado Unidos puedes tardar tres meses en una campaña, en Venezuela no te puedes pasar de tres semanas. Por eso, el mercado de Estado Unidos permite la especialización.
Hay fotógrafos muy buenos en Venezuela, pero somos un diamante en bruto, porque el tipo de mercado. El término “todero” es exclusivamente venezolano. Es una característica positiva que nos ayuda a resolver muchas cosas; pero afuera, si no te especializas, tienen la sensación de que no eres experto o no eres bueno.
Aparte de esos contrastes en los tiempos de producción, ¿cómo son las diferencias en el ámbito estético?
Para logar ser internacional el trabajo tiene que ser cada vez más local. Ése es el secreto y lo que logré entender después de 9 años en el extranjero. Nadie va a llevar chivo para Coro. Es decir, yo no voy a ir para Estados Unidos a hacer fotos como un americano, sino que tengo que ir como un venezolano, con mi background y mis experiencias locales. Eso es lo que me va a internacionalizar.
La diferencia es que los europeos, los americanos y los asiáticos llevan mucho más años de haber entendido esto.
¿Qué influencia ha tenido el desarrollo de estas series personales en el trabajo publicitario?
Afuera la gente contrata el talento y necesitan saber hasta dónde llegas. Cuando trabajas para una marca tienes muchas limitantes y no eres libre completamente. Con el trabajo personal sí y allí es donde puedes demostrar tu capacidad. Por eso te contratan. Muchos creativos afuera lo que hacen es ir a las galerías de fotografías para decidir qué fotógrafo van a contratar para sus campañas.
En las series personales como “Smoke Signals” existe un trabajo con textura cinematográfica, que puede verse igualmente en campañas como la de Sinutab. ¿Cómo ha logrado que ese estilo sea aceptado en el medio publicitario, que suele preferir imágenes menos contrastadas?
Ha sido un trabajo de insistencia y de perseverancia, no sólo del lado mío sino de los creativos. Por otra parte, muchas de esas imágenes de mi portafolio las hice primero para luego enviárselas al cliente.
¿Cómo fue la realización de la serie “Street Beauty”, que muestra indigentes como si fueran top-models?
Esa fue mi primera serie personal. La hice en el 2005. Allí traté de ser algo un poco más profundo y cónsono con mis raíces. La gente desposeída es parte de lo que uno lleva como venezolano. Como vengo de un mundo donde todo es bello, el publicitario, y al mismo tiempo provengo de un lugar donde hay otro tipo de belleza; pensé: vamos a tratar de sacarle la belleza a lo que aparentemente es feo. Ése fue el concepto: hacer que la miseria pasara de moda a través de las donaciones a una fundación.
Así me propuse hacer una serie de los mendigos y fotografié a algunos de la Plaza Las Tres Gracias. Con esta onda de intercambiar imágenes por portafolio (porque nadie iba a pagar por eso) logré con la gente de la agencia Walter Thompson hacer estas fotos para la Fundación Techo de la Fundación Cultural Chacao. Yo tenía la necesidad de empezar hacer un trabajo personal, pero necesitaba apoyo táctico, de gente que me ayudarla a producirlo. Mi donación fueron las fotos.
Para la producción, yo agarré imágenes de la revista Vogue de los últimos 100 años de las mejores imágenes. Hablé con el director creativo y escogimos los arquetipos de moda más importantes. Así ellos se iban inspirando en las pose que de las imágenes de fotógrafos clásicos. El truco para que fueran al estudio fue ofrecerles una empanada y 10.000 bolívares (de los viejos). Nos recomendaron que no ofreciéramos mucho dinero porque podían desconfiar. De hecho, uno de ellos dijo que prefería dos empanadas al dinero.
Muy poca gente pensó que eran mendigos de verdad.
Made in Venezuela
Claudio Napolitano estará en Caracas durante la próxima semana como invitado del Seminario Diseño de la Información 2010 (evento que se realizará el 27 y 28 de este mes, en Corp Banca, bajo la organización de la Cadena Capriles, con el apoyo de la Society of News Design y de la Universidad Monteávila). Allí compartirá, entre otras cosas, el desarrollo de sus series personales, todas made in Venezuela.
El Seminario Diseño de la Información es un evento que convoca a profesionales de la comunicación que están marcando pautas en la forma de abordar y presentar la información.
Ver perfil de Claudio Napolitano.

July 25th, 2010 @ SDI
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